Estudio de terapias en base a suero convaleciente

Estudio de terapias en base a suero convaleciente

El Centro de Biotecnología Traslacional apoyó iniciativas para la determinación de efectividad del uso de suero convaleciente en pacientes afectados por el virus SARS-COV 2.

El Centro de Biotecnología Traslacional apoyó iniciativas para la determinación de efectividad del uso de suero convaleciente en pacientes afectados por el virus SARS-COV 2.
Se trataron de un estudio clínico llevado por la PUC, y dos series de tratamientos de la Fundación Arturo López Pérez y la Universidad de Chile. Si bien ni el estudio clínico ni las series de tratamientos en pacientes arrojaron resultados positivos, el llegar a las conclusiones sobre la “no efectividad” de un tratamiento es una contribución significativa en época de pandemia.
Esto se dio debido a que en agosto de 2020, la Administración de Alimentos de Medicamentos (FDA) de Estados Unidos autorizó el uso de emergencia del plasma de convalecencia en fase de investigación, para el tratamiento de pacientes hospitalizados por COVID-19.
La teoría planteaba que la sangre de personas que habían sobrevivido al COVID-19 ayudaría, de acuerdo a estudios clínicos preliminares, a quienes habían contraído el virus, previniendo su evolución a formas graves que requirieran atención hospitalaria.
Con el financiamiento del Fondo SiEmpre y de CBT, la Pontifica Universidad Católica abordó un estudio clínico con plasma convaleciente para estudiar su efectividad en 58 pacientes contagiados de COVID-19.
En una línea similar de investigación, la Fundación Arturo López Pérez decidió realizar un tratamiento con plasma en un amplio número de contagiados. El plasma transfundido provino de donantes de sangre voluntarios recuperados del virus.
Y La Universidad de Chile también exploró el tratamiento con plasma en pacientes contagiados, centrando su enfoque en el análisis de efectividad y seguridad.
Los resultados de estas iniciativas chilenas con plasma se suman a otros estudios serios realizados en China, Estados Unidos e India, que tampoco han podido demostrar la efectividad del tratamiento.